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Cuando pienso en mis acciones tras el flop, el turn y el river, observo la “textura” de la mesa (las cartas que están en juego y cómo pueden interactuar con las posibles manos de inicio de mis oponentes) para que me ayude a determinar si apostaré y cuánto.
Mi rango normal de apuestas post-flop es desde un tercio del bote el tamaño de éste. La textura de la mesa me dicta, dentro de ese rango, la apuesta que debo elegir. Determino todo eso basándome en los siguientes factores: 1. ¿Cómo de fuerte es mi mano respecto a todas las posibles cartas de mi oponente?
Si tengo una mano muy fuerte en comparación que las posibles manos de inicio de mi oponente, normalmente tenderé a la parte más baja del espectro, apostando alrededor de un tercio del bote. Quiero que mi oponente me pague. Si tengo una fuerza moderada con respecto a la de mi adversario probablemente meteré unos 2/3 del bote. Quiero que mis oponentes se tiren de algunas manos que pueden ser mejores que la mía y que me paguen con las que pueden ser peores. Si tengo una mano débil y quiero apostar, meteré lo que haya en el bote. Quiero que los demás se tiren de manos que podrían ser mejores que las mías. 2. ¿Qué posibilidades hay de que mi mano mejore? Si es improbable que mi mano mejore, tiendo a apostar más de los dos tercios del bote. Quiero llevarme este pot ahí mismo. Si, de alguna manera, mi mano puede mejorar, digamos entre un 15 y un 20 por ciento de las veces, me inclinaré más hacia los 2/3 del bote. Si es muy posible que mi mano mejore (un 34% de las veces o más), normalmente apostaré medio bote.
3. ¿Qué posibilidades hay de que mi oponente haya pillado en el flop y tenga una pareja o algo mejor?
Si es improbable que mi contrincante haya pillado algo en el flop, meto un tercio del bote, sin pensar en si llevo la mejor mano o no. Si es muy posible que mi oponente haya pillado exactamente una pareja y creo que tengo la mejor mano, apostaré 2/3 del bote. Si creo que mi adversario ha enganchado una doble pareja o mejor y creo que yo tengo la mejor mano le meteré el tamaño del bote. Si creo que no tengo la mejor mano, casi nunca apostaré. 4. ¿Qué probabilidades hay de que mi oponente lleve un proyecto a la mejor mano de la mesa? (Un proyecto primario, como un color o escalera) Si creo que posiblemente lleve un proyecto y considero que yo llevo la mejor mano es muy probable que meta el bote. Si creo que lleva un proyecto primario y hay muchas posibilidades de que yo no lleve la mejor mano, casi nunca apostaré. Cuando los cuatro factores anteriores me llevan a diferentes conclusiones, intento estimar una media de todas ellas y apuesto esa cantidad. Con el tiempo, desarrollarás un sentido más inmediato de la "textura" de la mesa y la cantidad a apostar respecto a ella te saldrá de forma casi automática. Así podrás pasar menos tiempo calculando tus acciones y más tiempo observando a tus adversarios. Añadir a favoritos (0) | Cite este artículo en su web
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