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por Erik Seidel
Hoy en día parece que no hay tienda en la que no se vendan libros de póquer. ¿Cómo jugar AK en primeras posiciones en mesa corta? ¿Debes subir con las conectadas del mismo palo en el botón cuando el que tiene el stack más grande sólo ha pagado la ciega? ¿Cuándo es correcto el slowplay con ases? Ahora hay docenas de libros, escritos por expertos jugadores de póquer que te contestarán a todas esas preguntas. He visto capítulos enteros dedicados a cómo jugar una mano concreta bajo determinadas circunstancias. Y aunque resulta muy útil entender por qué esos autores hacen las sugerencias que hacen, aún es más importante darse cuenta de que todas esas preguntas tienen la misma respuesta: DEPENDE. El póquer es un juego de complejidad infinita. Jugadores como Chris Ferguson puede calcular las probabilidades de casi cualquier situación pero no hay reglas rápidas ni fiables para jugar una mano concreta. Las matemáticas importan pero si quieres llevar tu juego al siguiente nivel, tienes que empezar a trabajar en tres cosas: creatividad, imaginación y flexibilidad. Hay mucho estilos de juego que funcionan en el póquer. Desde el caos de Gus Hansen (hay un método detrás de esa aparente locura) a los selectivos y disciplinados sistemas de David Sklansky, tu objetivo debería ser experimentar con diferentes formas de juego. Una vez que hayas empezado a hacer eso, tendrás que averiguar cuál es el estilo que mejor te funciona en cada situación que tiengas entre manos. Si la partida está muy loose, a menudo será correcto jugar menos manos. Si la mesa es un terreno rocoso, a veces podrás hacer más faroles. La clave no es aferrarse a un plan que "siempre sea correcto", sino redefinir tu estilo en cada situación que se te presente. Aprender a hacer ajustes en tu juego requiere práctica. Las mesas de mano corta son una gran oportunidad para probar tu creatividad porque puedes tener más decisiones que tomar. También puedes invertir más tiempo jugando sit and goes de una sóla mesa, donde el incremento paulatino de las ciegas te obliga a jugar más manos contra tus oponentes. La imaginación es el corazón del juego. Del mismo modo que no hay una manera correcta de escribir una canción o de pintar un cuadro, no hay una forma correcta de jugar al póquer. Los mejores jugadores experimentan y se ajustan todo el tiempo. La belleza del juego reside en este escenario de "siempre estar cambiando", que nos hace mantener el interés cada vez que nos sentamos a jugar. Puedes encontrar a Erik Seidel jugando en las mesas de FullTiltPoker.com. Y puedes encontrar el original de este artículo en The Hendon Mob.
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