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En la parte anterior pudiste ver cómo afectan los números a determinados juegos, en concreto, qué pasa cuando decides jugar en situaciones en las que, de media, pierdes dinero. Ése es el corazón del buen póquer. La estimación y el buen juicio y, en consecuencia, la toma de decisiones correctas. Decíamos que, para tomar decisiones correctas es NECESARIO calcular las odds. En concreto, en póquer, es necesario cotejar las odds del bote (pot odds) y en ocasiones las odds implícitas.
Odds del bote
“Son” la relación entre el tamaño del bote en un momento determinado y la apuesta que hay que pagar en ese momento para jugar por él. Por ejemplo, si te hacen una apuesta de 20€ y en el bote hay 1.000€ en ese momento (en los 1.000$ incluiríamos la apuesta de 20€), tus odds del bote serían de 1.000 a 20 o (simplificando) de 50 a 1.
La expectativa de una jugada puede variar drásticamente si las odds son de 4 a 1 o de 8 a 1. Cuando buscas completar un proyecto, comprobar las odds pueden ayudarte a decidir si tirarte o no. Por ejemplo, completar un proyecto de color en el flop sucede, aproximadamente, una de cada tres veces. Necesitarías unas odds mejores que esas (mejor que 3 a 1) para que fuera rentable pagar la apuesta que te hubieran hecho. Es aquí donde mejor se ve el ejemplo de las monedas y los dados de los que hablábamos en la entrega anterior. Si siempre realizas jugadas en las que te cuadren las odds, con expectativa positiva, aunque pierdas en algunas ocasiones, las veces que ganes compensarán esas otras en las que no lo hagan y, en consecuencia, ganarás dinero a largo plazo.
¿Y cómo sabemos si nos están cuadrando las odds? Básicamente contando las cartas que nos ayudan a mejorar nuestra mano, las outs. En un nivel de juego más avanzado entran en juego otros factores como las lecturas que tengamos de nuestros rivales o las odds implícitas, que veremos un poco más adelante. Las cartas que quedan por salir y que nos puedan ayudar se cuentan de la siguiente manera: La baraja tiene 52 cartas. En el flop conoces cinco de esas 52, las dos de tu mano y las tres primeras comunitarias. Si, por ejemplo, tienes KQ en tu mano y en el flop hay 5 J 10 de distintos palos, tienes un proyecto de escalera a dos puntas por lo tanto tu mano mejora con 14 cartas (tres reyes, tres damas, cuatro nueves y cuatro ases) de 47 cartas que quedan por verse (52 menos las 5 comunitarias = 47). Para expresar esa cifra en formato de odds, realizamos la siguiente operación: Dividimos el número de cartas no vistas, 47, por el número de cartas que nos sirven, 14 y al resultado se le resta uno. Esto es
47 : 14 = 3’36 – 1 = 2’36
Las probabilidades de mejorar nuestra mano son de 2’36 a 1. Si el bote nos ofreciera unas odds superiores a 2’36 a 1, pagar la apuesta para permanecer en el bote sería una jugada rentable. Por ejemplo, si el bote fuera de 300€ y tuviéramos que poner 100€ para jugar, lo que sería un 3 a 1, la jugada sería rentable: 3 a 1 es mejor que el 2’36 a 1 que necesitábamos para pagar.
Este proceso puede parecer tedioso cuando se está en medio de una mano de póquer, pero con el tiempo te irás habituando y cogerás ciertos “vicios” que te harán realizar estas estimaciones de forma casi instantánea. Invertir tu tiempo en aprender a hacer estos cálculos es lo mejor que puedes hacer para convertirte en jugador ganador.
Contar bien las outs es muy importante y un error de una sola unidad puede significar la diferencia entre una buena y una mala decisión. Por eso es necesario ser realista durante este proceso y ser consciente de las cartas que realmente mejoran nuestra mano y las que no. En el ejemplo anterior, si en el flop hubiera habido dos cartas del mismo palo y no fueran del mismo que tenemos nosotros, habría que descontar del total de cartas que nos sirven aquellas que pusieran una tercera carta del mismo palo en las comunitarias porque muy posiblemente podrían estar dándole color a nuestro oponente y ya sabemos que el color es mejor que la escalera o las parejas que podríamos conseguir con las cartas que llevábamos. Si ése hubiera sido el caso, tendríamos que contar 4 outs menos y el cálculo habría quedado:
47 : 10 = 4’7 – 1 = 3’7 El bote nos ofrece unas odds de 3 a 1 pero tenemos un 3’7 a uno de conseguir nuestra mano, ya no es suficiente. Sí, los márgenes pueden estar así de ajustados.
Pero, como te decía, tenemos formas de mejorar estos números. Sigue leyendo.
Odds implícitas Muy importante. No te dejes llevar por lo que vas a leer a continuación. Son demasiados los jugadores que sobre-estiman las odds implícitas y estas no siempre son tan rentables como parecen.
Como ya hemos visto, las odds del bote se calculan comparando el tamaño del mismo con la apuesta que tenemos que pagar para continuar en juego. Pero al tamaño del bote en muchas ocasiones podremos sumarle también el resto de fichas que le quede a nuestro oponente u oponentes, esas serían las odds implícitas. Repito, esto suena más bonito de lo que en realidad es porque esto sólo es verdaderamente efectivo si sabemos, con toda seguridad, que nuestro oponente está dispuesto a jugarse todas sus fichas en los juegos sin límite de bote o que va a pagarnos en todas las calles si se trata de juegos con límite de apuestas o limitadas al tamaño del bote. Si sabemos que nuestro oponente es un jugador muy sólido, o muy experimentado, que sabe lo que estamos haciendo nosotros, las odds implícitas serán prácticamente despreciables. Si seguimos con el ejemplo anterior, recuerda que nos costaba 100€ entrar a un bote de 300€, 3 a 1. Pero si nuestro contrincante tuviera otros 400€ de resto y estuviéramos convencidos de que es un mal jugador y que nos va a seguir en todas las apuestas que realicemos en calles posteriores de la mano, podríamos contar que nos cuesta 100€ entrar a una mano en la que podríamos ganar 700€ (los 300 que ya hay en el bote más los 400 de resto de nuestro rival). Un 7 a 1 es una situación que no se te presentará demasiadas veces durante una sesión de póquer.
Odds implícitas inversas
Bien, hasta aquí hemos hablado de la rentabilidad de pagar apuestas buscando proyectos o mejorar nuestra mano. Pero también has de tener en cuenta lo contrario, es decir, que tengas una mano ya hecha y que cartas subsiguientes puedan empeorar tu jugada. Con el ejemplo anterior, pongámonos en la situación inversa. El flop es 5 J 10. Nosotros llevamos QJ, pareja máxima de la mesa, pero nuestro oponente podría llevar el KQ que teníamos nosotros entonces. Hemos de ponerle caro el bote a nuestro rival para que a él no le cuadren las odds y forzarle a cometer un error si paga nuestras apuestas.
Bueno, ya tienes algo de teoría con la que empezar a experimentar (¡ojo con tu bankroll!). En el próximo apartado veremos algunos casos prácticos y te facilitaré algunas reglas nemotécnicas para agilizar tus cálculos sobre la marcha. Mientras tanto, deja que re revele un pequeño secreto: al póquer se gana jugando pocas manos pero bien aprovechadas. Busca las situaciones más rentables y no especules con las que estén en el límite. Procura que tus decisiones sean las sencillas y dejarle las difíciles a tus rivales.
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